Todo tiene su música. Un cielo, el mar, la lluvia, la tormenta, el amor, el miedo… Y las ciudades tienen sus músicas, sus bandas sonoras, que las identifican y las diferencian de otras. Sevilla puede disfrutar de innumerables bandas sonoras, unas creadas para el cine, otras creadas para tan solo ser escuchadas, pero incorporadas posteriormente como fondos para escenas y decorados. Miles de ejemplos: La Sevilla de la Suite Iberia, La Torre del Oro, zarzuelas, óperas, coplas, pasodobles…
¿Cuántas películas se han rodado en Sevilla? ¿Cuántos temas musicales se han creado expresamente para estas películas? Hemos citado la ópera. Grandes autores se han basado en personajes sevillanos para crear obras de gran envergadura: El barbero de Sevilla o Carmen la cigarrera, Don Giovanni o la que hoy le traemos La Forza del Destino
La fuerza del destino, (título original en italiano, La forza del destino) es una ópera en cuatro actos con música de Giuseppe Verdi y libreto en italiano de Francesco Maria Piave, basado en la obra teatral Don Álvaro o la fuerza del sino (1835) del escritor español Ángel de Saavedra, Duque de Rivas, con una escena adaptada de Wallensteins Lager de Friedrich Schiller. Fue representada por vez primera en el Teatro Bolshói Kámenny (luego Teatro Mariinski) de San Petersburgo, Rusia, el 22 de noviembre de 1862.
El argumento nos cuenta como Don Álvaro es un joven noble de nacido en Sudamérica que es en parte indio y que se ha establecido en Sevilla, donde, sin embargo, no se piensa bien de él. Se enamora de doña Leonora, la hija del marqués de Calatrava, quien, a pesar de su amor por su hija, ha decidido que ella se case sólo con un hombre de la más alta cuna. Leonora, conociendo la aversión de su padre, y profundamente enamorada de Álvaro, decide abandonar su casa y su país para fugarse con él, ayudada por su sirvienta, Curra
Su padre entra inesperadamente y descubre a Álvaro; él lo amenaza de muerte, y, para eliminar cualquier sospecha sobre la castidad de Leonora, Álvaro ofrece entregarse al marqués. Tira su pistola con tan mala suerte que del golpe se dispara y hiere mortalmente al padre de Leonora quien muere maldiciendo a su hija.
La forza del destino es una ópera de madurez de Verdi.Solo el talento de un maestro como Verdi puede transformar un argumento enrevesado, plagado de tópicos de la escuela romántica española, en una ópera que es la quintaesencia de la ópera italiana del siglo XIX. Un milagro musical.
Para cerrar escuchamos a la gran María Callas interpreta "Pace, pace mio Dio" en una grabación de 1954 con la Orquesta Sinfónica de la Scalla de Milán
Todo tiene su música. Un cielo, el mar, la lluvia, la tormenta, el amor, el miedo… Y las ciudades tienen sus músicas, sus bandas sonoras, que las identifican y las diferencian de otras. Sevilla puede disfrutar de innumerables bandas sonoras, unas creadas para el cine, otras creadas para tan solo ser escuchadas, pero incorporadas posteriormente como fondos para escenas y decorados. Miles de ejemplos: La Sevilla de la Suite Iberia, La Torre del Oro, zarzuelas, óperas, coplas, pasodobles…
¿Cuántas películas se han rodado en Sevilla? ¿Cuántos temas musicales se han creado expresamente para estas películas? Hemos citado la ópera. Grandes autores se han basado en personajes sevillanos para crear obras de gran envergadura: El barbero de Sevilla o Carmen la cigarrera.Hoy les ofrecemos una película excepcional que marcó un hito en el cine español de la postguerra.
Título: Bienvenido Mr. Marshall Año:1953 Duración:75 min. País: España Director:Luis García Berlanga Guión: Juan Antonio Bardem, Miguel Mihura, Luis García Berlanga Música: Jesús García Leoz
Fotografía:Manuel Berenguer (B&W) Reparto:José Isbert, Lolita Sevilla, Manolo Morán, Alberto Romea, Elvira Quintillá, Luis Pérez de León, Félix Fernández, Fernando Aguirre, Joaquín Roa, Nicolás Perchicot, José Franco, Rafael Alonso, José María Rodríguez, Manuel Alexandre, Manuel Rosellón, Elisa Méndez, Matilde López Roldán, José Castillo, José Alburquerque, Pepito Vidal, José Vivó, Fernando Rey Productora:Uninci Género: Comedia Sinopsis: Años 50. Villar del Río es un pequeño y tranquilo pueblo en el que nunca pasa nada. Sin embargo, el mismo día en que llegan la cantante folclórica Carmen Vargas y su representante, se recibe la noticia de la inminente visita de un comité del Plan Marshall (proyecto económico americano para la reconstrucción de Europa). La novedad provoca un gran revuelo entre la gente, y el bonachón alcalde del pueblo (Pepe Isbert) propone a los vecinos que se disfracen al más puro estilo andaluz para causar buena impresión a los americanos que vienen a repartir dinero.
Si cuando he hablado de Fernando Arrabal, he hecho referencia a que sus primeras obras de teatro llegaron a una España que acababa de salir de la leche en polvo de los americanos, al hablar de esta película tendré que referirme al momento de la entrada en España de la citada leche.
Una gran aventura cinematográfica en la que se embarcó, con valentía y gran sentido del más fino humor crítico, Luis García Berlanga. Una película realizada con buen pulso rítmico y ágil montaje, impropios de aquellos primeros años de los 50.
–“Que impresión se van a llevar los americanos” –le dice el Delegado General al alcalde de Villar del Río, ¿o del Campo?-
–“Ah, pero es que los americanos vienen a llevarse algo?” –contesta el alcalde Isbert, desde su sordera, su picardía y su bonachonería.
Berlanga muestra un pueblo de estilo castellano y lo “atreza” y viste como pueblo andaluz, uniendo así dos caracteres, dos estéticas, para recibir a tan ilustres visitantes que vienen a dejar dólares a manos llenas. Memorable el discurso del alcalde desde el balcón (“Como alcalde vuestro que soy os debo una explicación…”), como memorable el paralelo de Manolo Morán.
Pero Berlanga no se conforma con reírse de la llegada de los americanos, sino que arrampla con el falso cine español de pandereta y faralaes y con el manido western y sus lugares comunes.
La película roza en algunas secuencias el esperpento más valleinclanesco, como en el caso de las solicitudes de los regalos por parte de los vecinos a los americanos. Desde ahí mezclará con los sueños imposibles de tantos vecinos y con la referencia a unos Reyes Magos “made in USA”.
La narración a cargo de la voz de Fernando Rey, le imprime a la historia un tono de fabulilla, un poco para niños y un poco para mayores. Recuerdo que cuando vi el estreno de la película, en 1952 en Tetuán (Marruecos), se vio el famoso plano en el que las aguas de un arroyuelo arrastra las banderas de España y EEUU, plano que pretende sugerir la inutilidad del esfuerzo realizado por agasajar a algo y a alguien que nunca iban a tener nada que ver directamente con nuestra realidad.
Cuando vine a España supe, hablando con aficionados al cine, que aquí no se había visto ese plano. Lo habían cortado. En la zona del Protectorado lo habían permitido porque aquello quedaba más a tras mano y cortar una cinta siempre era un engorro. Tuvieron que pasar muchos años para que se viera el citado plano en su integridad.
Al término de la película, la vida en Villar del Río -¿o del Campo?-, vuelve a la normalidad. Cuando al medio día suenan las campanas de la iglesia, un hombre que labra la tierra, se para, descansa un momento y mira al cielo, mientras en la camioneta de línea se marchan Manolo Morán, que borda el papel del representante de Lolita Sevilla, que encarna a Carmen Vargas, la gran estrella de la canción andaluza. Entonces, la voz de Fernando Rey dice:
–“Porque, ¿quién es el que no ha creído alguna vez en los Reyes Magos?”
No hay que pasar por alto que en el guión intervienen Juan Antonio Bardem y Miguel Mihura.
Todo tiene su música. Un cielo, el mar, la lluvia, la tormenta, el amor, el miedo… Y las ciudades tienen sus músicas, sus bandas sonoras, que las identifican y las diferencian de otras. Sevilla puede disfrutar de innumerables bandas sonoras, unas creadas para el cine, otras creadas para tan solo ser escuchadas, pero incorporadas posteriormente como fondos para escenas y decorados. Miles de ejemplos: La Sevilla de la Suite Iberia, La Torre del Oro, zarzuelas, óperas, coplas, pasodobles…
¿Cuántas películas se han rodado en Sevilla? ¿Cuántos temas musicales se han creado expresamente para estas películas? Hemos citado la ópera. Grandes autores se han basado en personajes sevillanos para crear obras de gran envergadura: El barbero de Sevilla o Carmen la cigarrera. La película que le ofrecemos hoy fue la primera película de Antonio Molina, acompañado por una joven y picarona Marujita Díaz.
Título: El pescador de coplas Año:1954 Duración:83 min. País: España Director:Antonio Del Amo Guión: Antonio del Amo, Antonio Guzmán Merino Música: Manuel Gordilllo
Fotografía:Juan Mariné (B&W) Reparto:Antonio Molina, Marujita Díaz, Tony Leblanc, Francisco Bernal, Arturo Marin, Laura Valenzuela, Manuel Zarzo Productora:Teide P.C. Género: Musical. Romance Sinopsis: Entre los pescadores de un puerto malagueño, hay un grupo de jóvenes encabezado por dos hermanos huérfanos, Maria del Mar y Antonio, ambos con aptitudes para el canto y el baile flamencos. Antonio, en realidad, quiere ser torero pero renuncia tras un fracaso detrás del cual están su hermana y los amigos que quieren desviarlo de ese camino. Un empresario madrileño los oye cantar y quiere contratarlos. Ellos no aceptan, pero como la pesca va mal acaban yendo a Madrid. Tienen un golpe de suerte y alcanzan la cumbre del éxito. A Antonio lo contratan para actuar en América.
Voy a enumerar algunos de los motivos por los cuales traigo esta película a esta página.
1.- Porque, de la misma manera que Franco se inventó a El Cordobés (se fotografió con él después de haber sido detenido por espontáneo) para sustituir la figura de Manolete, de la misma manera se inventó la de Antonio Molina para sustituir a aquel otro (Miguel de…) al que no mató un toro, sino la intransigencia.
En fin, esta es una teoría compartible o no.
2.- “El pescador de coplas” fue la primera película de Antonio Molina, acompañado por una joven y picarona Marujita Díaz. Antonio hizo lo que sabía: cantar. Y apechó lo mejor que pudo con la interpretación de su papel.
3.- Para mí, el motivo más importante para recordar esta película, es que el director, Antonio del Amo, demostró ser un gran profesional avanzado a su época, aunque más tarde no siguiera por esta línea.
Invito a cualquier verdadero aficionado al cine a revisionar algunos de los números musicales de esta película. Para mí el mejor, es el que corresponde a la canción “Yo quiero ser mataor y lo tengo que ser con destreza y valor…” Viene Antonio cantando por mitad de un campo acompañado de Manolo Zarzo. La cámara, aguanta quieta y cuando los personajes llegan a su altura, esta arranca en un travelling y los acompaña en paralelo hasta el término de la estrofa. Como se dice en cine “un plano del tirón”. Hay que verlo. La maestría de un intuitivo del cine. Luego resuelve con algunos planos cortos y, al final, deja que los personajes se alejen…
Otro momento estéticamente bello, es la emigración del protagonista por la playa. Un hombre, solo y con una maleta, deja sus huellas sobre la arena cuando marcha buscando un futuro profesional en Madrid. Las olas terminarán borrando esas huellas y, quizás, esas ilusiones de futuro…
Pero viene el éxito. Sobre el melodrama final, que supone la marcha del artista a las Américas, canta una canción que tiene claramente dos lecturas (“Adiós mi España quería…”) El espectador de entonces se quedaba con la tristeza del abandono de la “madre Patria”. Algunos, los menos, pensaban que la mejor solución era abandonar la “España quería” para no volver… Pese al final zarzuelero, algo quedaba en el alma al igual que cuando “un amigo se va…”
Eran las sutilezas con que se veían las películas en los años 50 y se reviven en la actualidad.
Lástima que Antonio del Amo no siguiese por aquel camino. O no pudiese…