martes, 16 de diciembre de 2014

Malvaloca


Todo tiene su música. Un cielo, el mar, la lluvia, la tormenta, el amor, el miedo… Y las ciudades tienen sus músicas, sus bandas sonoras, que las identifican y las diferencian de otras. Sevilla puede disfrutar de innumerables bandas sonoras, unas creadas para el cine, otras creadas para tan solo ser escuchadas, pero incorporadas posteriormente como fondos para escenas y decorados. Miles de ejemplos: La Sevilla de la Suite Iberia, La Torre del Oro, zarzuelas, óperas, coplas, pasodobles…
¿Cuántas películas se han rodado en Sevilla? ¿Cuántos temas musicales se han creado expresamente para estas películas? Hemos citado la ópera. Grandes autores se han basado en personajes sevillanos para crear obras de gran envergadura: El barbero de Sevilla o Carmen la cigarrera. Hoy les ofrecemos una de las versiones de Malvaloca.


Título: Malvaloca
Año: 1954
Duración: 90 min.
País: España
Director: Ramón Torrado
Guión: Francisco Naranjo, Rafael Narbona, Ramón Torrado (Obra teatral: Joaquín Álvarez Quintero, Serafín Álvarez Quintero)
Música: Juan Quintero
Fotografía:   Alfredo Fraile  (B&W)
Reparto: Paquita Rico, Peter Damon, Antonio Riquelme, Julia Caba Alba, Emilio Segura,Miguel Ligero, Xan das Bolas
Productora: Ariel P.C.
Género: Comedia. Drama. Musical
Sinopsis: Malvaloca, bailarina y cantante en un café, acude a Las Canteras cuando se entera de que Salvador, un antiguo novio, ha resultado herido al arreglar una campana en la fundición. El socio de Salvador, Leonardo, la acompaña y acaba enamorándose de ella. El amor es correspondido y los dos jóvenes se van vivir juntos pese las envidias y el recuerdo de los amoríos de la muchacha con Salvador.

La popular obra de los hermanos Alvarez Quintero ha sido versionada para el cine en tres ocasiones. La primera de ellas se rodó en el año 1926, dirigida y adaptada por Benito Perojo, convirtiéndose en uno de los más importantes éxitos del cine mudo español.

La segunda se hizo en 1942, escrita y dirigida por Luis Marquina, con las figuras del momento histórico: Amparo Rivelles y Alfredo Mayo. Uno de los clásicos del “camp” español.

Y la tercera y última se realizó en 1954, escrita y dirigida por Ramón Torrado, con nuestra inefable trianera Paquita Rico, acompañada en el reparto por un actor norteamericano de fugaz paso por España (menos mal, dicho sea de paso) que se llamaba Peter Damon, quien durante el rodaje, no acabó de llevarse bien con nuestro paisano el ya desaparecido Emilio Segura, quien me lo contaría personalmente durante los ensayos de la obra “El Baile” de Edgard Neville que hicimos juntos allá por los años 60. También es cierto que no era fácil llevarse del todo bien con Emilio, dado su peculiar carácter, añadiendo a todo esto que ambos actores eran, no solo rivales en los respectivos papeles que interpretaban, sino que también lo eran en la pugna por conseguir el protagonismo de la película.

La verdad es que no se de quien fue la culpa, si del director, de Paquita, Emilio o el extraño americano, o de todos juntos, pero esta versión que nos ocupa resultó ser la peor de todas, quizás porque Torrado se volcase excesivamente en resaltar las cualidades cantarinas y la belleza física de la actriz protagonista, en detrimento de otros factores en los que se apoyaba la historia de Rosita, la joven de origen humilde que se deja seducir por motivos económicos, lo que en un momento dado la conduce a pensar que se va a quedar sin novio. Por fortuna el fundidor Leonardo, con su puro y desinteresado amor, redimirá el pasado de Rosita.

De fondo y en paralelo a este argumento más o menos folletinesco, la historia del fundido de la campana del convento de las monjitas, lo que da pie al simple paralelismo entre la voz de la protagonista y la de la nueva campana, con un final que venía a decir algo así como “merecía esta gitana que la fundieran, como funden las campanas”…

Para mí, a lo largo de la Historia del cine mundial, qué pocas adaptaciones del teatro a la pantalla han alcanzado un resultado redondo y satisfactorio.

domingo, 30 de noviembre de 2014

La Hermana San Sulpicio



Todo tiene su música. Un cielo, el mar, la lluvia, la tormenta, el amor, el miedo… Y las ciudades tienen sus músicas, sus bandas sonoras, que las identifican y las diferencian de otras. Sevilla puede disfrutar de innumerables bandas sonoras, unas creadas para el cine, otras creadas para tan solo ser escuchadas, pero incorporadas posteriormente como fondos para escenas y decorados. Miles de ejemplos: La Sevilla de la Suite Iberia, La Torre del Oro, zarzuelas, óperas, coplas, pasodobles…
¿Cuántas películas se han rodado en Sevilla? ¿Cuántos temas musicales se han creado expresamente para estas películas? Hemos citado la ópera. Grandes autores se han basado en personajes sevillanos para crear obras de gran envergadura: El barbero de Sevilla o Carmen la cigarrera. Hoy les ofrecemos una de las versiones de la Hermana San Sulpicio.


Título: La Hermana San Sulpicio
Año: 1934
Duración: 110 min.
País: España
Director: Florián Rey
Guión: Florián Rey (Novela: Armando Palació Valdés)

Música: Juan Mostazo, José Muñoz Molleda
Fotografía:   Reimar Kuntze (B&W)
Reparto: Imperio Argentina, Miguel Ligero
Productora: Coproducción Alemania-España; Carl Froelich-Film GmbH / Hispano Filmproduktion
Género: Comedia
Sinopsis: Desde su Viana del Bollo natal llega al Balneario de Marmolejo el doctor Ceferino Sanjurjo, dispuesto a beneficiarse de las saludables aguas del establecimiento. Allí, entre otros residentes, se encuentra la Madre Superiora del convento sevillano del Corazón de Maria, a quien acompañan dos hermanas jóvenes de la congregación. Desde el primer momento, el doctor Sanjurjo queda fascinado por una de las monjitas, la hermana San Sulpicio, quien a su belleza poco común une una chispeante alegría y una voz excepcional.

Cuatro versiones se han realizado para el cine de la novela homónima de Armando Palacio Valdés. La primera, dirigida por Florián Rey en 1927 e interpretada por Imperio Argentina, fue una película muy acertada y el problema surgió a la hora de escoger a la protagonista. Pero, menos mal, que tanto el director, como el autor, se quedaron inmediatamente prendados de una joven cantante, a la que eligieron sin dudarlo. Se llamaba Imperio Argentina y a partir de ese momento habría de convertirse en la estrella más conocida del cine español de la época. La película, con un coste elevado para aquellos tiempos, obtuvo un gran éxito de taquilla y cubrió gastos con creces.

En 1934, de nuevo Florián Rey, ahora con música de Joaquín Turina y Juan Quintero, realizó otra versión de la misma obra, también con Imperio Argentina, acompañada por el eterno Miguel Ligero. Volvíamos a revivir los amores de un médico gallego y una novicia andaluza, que finalmente terminaban en matrimonio. Aquella historia y aquella película se convirtieron en uno de los grandes éxitos del cine de la España republicana. Esta es la versión que hoy le ofrecemos.

Ya en la otra España, en 1952, Luis Lucia se enfrentaba de nuevo con la misma historia. Aunque cupiese pensar que en aquellos años eso de que una monja fuera guapa y terminara casándose con un médico guapo,  pudiera no ser tolerada, antes al contrario. La película volvió a convertirse de nuevo en éxito taquillero. Ahora encabezaban cartel el guapo y la guapa del momento: Carmen Sevilla y Jorge Mistral. Joven escultural, que canta y es millonaria, decide ingresar en un convento y dedicarse a cuidar enfermitos. Por su arte y su simpatía, los curaba a todos uno a uno. No fue mala la versión.
Pero la historia no acaba aquí. Luis Lucia, como otrora le ocurriera a Florián Rey, vuelve sobre el mismo tema en 1971, solo que ahora con otra joven actriz a la que le va bien la taquilla: Rocío Dúrcal. Pero acude al viejo truco de no titular la película de igual modo y decide llamarla “La novicia rebelde”. Armando Palacio Valdés queda un poco lejos y Colina, Tamayo y Lucia, construyen una historia más actual donde la Dúrcal se las ve con un tal Murray de efímera carrera. Con el paso del tiempo, y a pesar de todo, se puede considerar como la mejor labor interpretativa de Rocío.
Para que ustedes vean lo que pudo dar de sí una historia con ese morbo que tanto atrajo durante años. ¡Una monja guapa que se enamora, se sale de monja y se casa!... Pues mejor para ella y para el cine español.
Gracias, don Armando.

domingo, 16 de noviembre de 2014

Carmen, la de Triana


Todo tiene su música. Un cielo, el mar, la lluvia, la tormenta, el amor, el miedo… Y las ciudades tienen sus músicas, sus bandas sonoras, que las identifican y las diferencian de otras. Sevilla puede disfrutar de innumerables bandas sonoras, unas creadas para el cine, otras creadas para tan solo ser escuchadas, pero incorporadas posteriormente como fondos para escenas y decorados. Miles de ejemplos: La Sevilla de la Suite Iberia, La Torre del Oro, zarzuelas, óperas, coplas, pasodobles…
¿Cuántas películas se han rodado en Sevilla? ¿Cuántos temas musicales se han creado expresamente para estas películas? Hemos citado la ópera. Grandes autores se han basado en personajes sevillanos para crear obras de gran envergadura: El barbero de Sevilla o Carmen la cigarrera. Hoy les ofrecemos otra versión del mito de Carmen.

Título: Carmen, la de Triana
Año: 1938
Duración: 110 min.
País: España
Director: Florián Rey
Guión: Florián Rey (Novela: Prosper Mérimée)
Música: Juan Mostazo, José Muñoz Molleda
Fotografía:   Reimar Kuntze (B&W)
Reparto: Imperio Argentina, Pedro Barreto, J. Noé de la Peña, Anselmo Fernández, Pedro Fernández Cuenca, Juan Laffita Díaz, Manuel Luna, Carlos Montoya, Ramón Montoya, Carmen Morando, José Prada, Rafael Rivelles, Alberto Romea, Julio Roos, Margit Symo
Productora: Coproducción Alemania-España; Carl Froelich-Film GmbH / Hispano Filmproduktion
Género: Drama
Sinopsis: La acción se desarrolla en Andalucía durante los años de la ocupación francesa. Carmen, la cantante más famosa del país, es una mujer inconstante que reparte su amor entre tres hombres. Uno de ellos se llama Antonio, antiguo capitán del ejército regular que ahora es jefe de una partida de guerrilleros que asalta a las patrullas francesas. El segundo hombre que comparte el amor de Carmen es José, un sargento de las tropas francesas. Su tercer amor es un famoso torero de Ronda.

Esta película está hecha en plena guerra española del 38. El sistema de entonces era firmar coproducciones con Alemania y marcharse allí a rodar. Por un tiempo los estudios de Berlín parecían ser los de Madrid.  Una de las películas que se rodó en tales circunstancias fue “Carmen la de Triana”, de  Florián Rey, con Imperio Argentina, siguiendo la línea argumental de la obra de Merimée y la ópera de Bizet. Ya en los años 60 se hizo un “remake” con Sara Montiel, que se llamó “Carmen la de Ronda”.

Carmen la de Triana fue precisamente la que inspiraría a Fernando Trueba para hacer “La niña de tus ojos”, con Penélope Cruz, una acertadísima farsa en la que cuenta las tribulaciones que vive un equipo de rodaje español en la Alemania nazi. En total se llegaron a rodar en aquel país, cinco películas españolas con este sistema de coproducción.

Por otra parte, Florian Rey ha pasado a la Historia como un gran luchador de la industria cinematográfica de nuestro país en tiempos de la República y la guerra (difícil tránsito), al igual que Benito Perojo, ambos descubridores para la pantalla de figuras como Estrellita Castro o Imperio Argentina. La carrera de Perojo se prolongó algo más en el tiempo, pues se ciñó pronto a los esquemas del cine del franquismo, algo en lo que no quiso encajarse del todo Rey y en los años 50 se cansó de hacer el cine que entonces imperaba y se fue retirando poco a poco. Naturalmente murió olvidado y apartado de la profesión.

Era, en fin, el cine que ansiaba el franquismo, el de la copla, el lujo aparente, el teléfono blanco, cuyo único objetivo era divertir y distraer a un país que, la mitad lloraba, mientras la otra intentaba reír.

viernes, 31 de octubre de 2014

La fuerza del destino



Todo tiene su música. Un cielo, el mar, la lluvia, la tormenta, el amor, el miedo… Y las ciudades tienen sus músicas, sus bandas sonoras, que las identifican y las diferencian de otras. Sevilla puede disfrutar de innumerables bandas sonoras, unas creadas para el cine, otras creadas para tan solo ser escuchadas, pero incorporadas posteriormente como fondos para escenas y decorados. Miles de ejemplos: La Sevilla de la Suite Iberia, La Torre del Oro, zarzuelas, óperas, coplas, pasodobles…
¿Cuántas películas se han rodado en Sevilla? ¿Cuántos temas musicales se han creado expresamente para estas películas? Hemos citado la ópera. Grandes autores se han basado en personajes sevillanos para crear obras de gran envergadura: El barbero de Sevilla o Carmen la cigarrera, Don Giovanni o la que hoy le traemos La Forza del Destino


La fuerza del destino, (título original en italiano, La forza del destino) es una ópera en cuatro actos con música de Giuseppe Verdi y libreto en italiano de Francesco Maria Piave, basado en la obra teatral Don Álvaro o la fuerza del sino (1835) del escritor español Ángel de Saavedra, Duque de Rivas, con una escena adaptada de Wallensteins Lager de Friedrich Schiller. Fue representada por vez primera en el Teatro Bolshói Kámenny (luego Teatro Mariinski) de San Petersburgo, Rusia, el 22 de noviembre de 1862.

El argumento nos cuenta como Don Álvaro es un joven noble de nacido en Sudamérica que es en parte indio y que se ha establecido en Sevilla, donde, sin embargo, no se piensa bien de él. Se enamora de doña Leonora, la hija del marqués de Calatrava, quien, a pesar de su amor por su hija, ha decidido que ella se case sólo con un hombre de la más alta cuna. Leonora, conociendo la aversión de su padre, y profundamente enamorada de Álvaro, decide abandonar su casa y su país para fugarse con él, ayudada por su sirvienta, Curra

Su padre entra inesperadamente y descubre a Álvaro; él lo amenaza de muerte, y, para eliminar cualquier sospecha sobre la castidad de Leonora, Álvaro ofrece entregarse al marqués. Tira su pistola con tan mala suerte que del golpe se dispara y hiere mortalmente al padre de Leonora quien muere maldiciendo a su hija.

La forza del destino es una ópera de madurez de Verdi.Solo el talento de un maestro como Verdi puede transformar un argumento enrevesado, plagado de tópicos de la escuela romántica española, en una ópera que es la quintaesencia de la ópera italiana del siglo XIX. Un milagro musical.

Para cerrar escuchamos a la gran María Callas interpreta "Pace, pace mio Dio" en una grabación de 1954 con la Orquesta Sinfónica de la Scalla de Milán


jueves, 16 de octubre de 2014

Bienvenido Mr. Marshall


Todo tiene su música. Un cielo, el mar, la lluvia, la tormenta, el amor, el miedo… Y las ciudades tienen sus músicas, sus bandas sonoras, que las identifican y las diferencian de otras. Sevilla puede disfrutar de innumerables bandas sonoras, unas creadas para el cine, otras creadas para tan solo ser escuchadas, pero incorporadas posteriormente como fondos para escenas y decorados. Miles de ejemplos: La Sevilla de la Suite Iberia, La Torre del Oro, zarzuelas, óperas, coplas, pasodobles…
¿Cuántas películas se han rodado en Sevilla? ¿Cuántos temas musicales se han creado expresamente para estas películas? Hemos citado la ópera. Grandes autores se han basado en personajes sevillanos para crear obras de gran envergadura: El barbero de Sevilla o Carmen la cigarrera.Hoy les ofrecemos una película excepcional que marcó un hito en el cine español de la postguerra.

Título: Bienvenido Mr. Marshall
Año: 1953
Duración: 75 min.
País: España
Director: Luis García Berlanga
Guión Juan Antonio Bardem, Miguel Mihura, Luis García Berlanga
Música: Jesús García Leoz

Fotografía:   Manuel Berenguer   (B&W)
Reparto: José Isbert, Lolita Sevilla, Manolo Morán, Alberto Romea, Elvira Quintillá, Luis Pérez de León, Félix Fernández, Fernando Aguirre, Joaquín Roa, Nicolás Perchicot, José Franco, Rafael Alonso, José María Rodríguez, Manuel Alexandre, Manuel Rosellón, Elisa Méndez, Matilde López Roldán, José Castillo, José Alburquerque, Pepito Vidal, José Vivó, Fernando Rey
Productora: Uninci
Género: Comedia
Sinopsis: Años 50. Villar del Río es un pequeño y tranquilo pueblo en el que nunca pasa nada. Sin embargo, el mismo día en que llegan la cantante folclórica Carmen Vargas y su representante, se recibe la noticia de la inminente visita de un comité del Plan Marshall (proyecto económico americano para la reconstrucción de Europa). La novedad provoca un gran revuelo entre la gente, y el bonachón alcalde del pueblo (Pepe Isbert) propone a los vecinos que se disfracen al más puro estilo andaluz para causar buena impresión a los americanos que vienen a repartir dinero.

Si cuando he hablado de Fernando Arrabal, he hecho referencia a que sus primeras obras de teatro llegaron a una España que acababa de salir de la leche en polvo de los americanos, al hablar de esta película tendré que referirme al momento de la entrada en España de la citada leche.
Una gran aventura cinematográfica en la que se embarcó, con valentía y gran sentido del más fino humor crítico, Luis García Berlanga. Una película realizada con buen pulso rítmico y ágil montaje, impropios de aquellos primeros años de los 50.

–“Que impresión se van a llevar los americanos” –le dice el Delegado General al alcalde de Villar del Río, ¿o del Campo?-
–“Ah, pero es que los americanos vienen a llevarse algo?” –contesta el alcalde Isbert, desde su sordera, su picardía y su bonachonería.

Berlanga muestra un pueblo de estilo castellano y lo “atreza” y viste como pueblo andaluz, uniendo así dos caracteres, dos estéticas, para recibir a tan ilustres visitantes que vienen a dejar dólares a manos llenas. Memorable el discurso del alcalde desde el balcón (“Como alcalde vuestro que soy os debo una explicación…”), como memorable el paralelo de Manolo Morán.

Pero Berlanga no se conforma con reírse de la llegada de los americanos, sino que arrampla con el falso cine español de pandereta y faralaes y con el manido western y sus lugares comunes.
La película roza en algunas secuencias el esperpento más valleinclanesco, como en el caso de las solicitudes de los regalos por parte de los vecinos a los americanos. Desde ahí mezclará con los sueños imposibles de tantos vecinos y con la referencia a unos Reyes Magos “made in USA”.
La narración a cargo de la voz de Fernando Rey, le imprime a la historia un tono de fabulilla, un poco para niños y un poco para mayores. Recuerdo que cuando vi el estreno de la película, en 1952 en Tetuán (Marruecos), se vio el famoso plano en el que las aguas de un arroyuelo arrastra las banderas de España y EEUU, plano que pretende sugerir la inutilidad del esfuerzo realizado por agasajar a algo y a alguien que nunca iban a tener nada que ver directamente con nuestra realidad.

Cuando vine a España supe, hablando con aficionados al cine, que aquí no se había visto ese plano. Lo habían cortado. En la zona del Protectorado lo habían permitido porque aquello quedaba más a tras mano y cortar una cinta siempre era un engorro. Tuvieron que pasar muchos años para que se viera el citado plano en su integridad.

Al término de la película, la vida en Villar del Río -¿o del Campo?-, vuelve a la normalidad. Cuando al medio día suenan las campanas de la iglesia, un hombre que labra la tierra, se para, descansa un momento y mira al cielo, mientras en la camioneta de línea se marchan Manolo Morán, que borda el papel del representante de Lolita Sevilla, que encarna a Carmen Vargas, la gran estrella de la canción andaluza. Entonces, la voz de Fernando Rey dice:

–“Porque, ¿quién es el que no ha creído alguna vez en los Reyes Magos?”

No hay que pasar por alto que en el guión intervienen Juan Antonio Bardem y Miguel Mihura.

miércoles, 1 de octubre de 2014

El pescador de coplas



Todo tiene su música. Un cielo, el mar, la lluvia, la tormenta, el amor, el miedo… Y las ciudades tienen sus músicas, sus bandas sonoras, que las identifican y las diferencian de otras. Sevilla puede disfrutar de innumerables bandas sonoras, unas creadas para el cine, otras creadas para tan solo ser escuchadas, pero incorporadas posteriormente como fondos para escenas y decorados. Miles de ejemplos: La Sevilla de la Suite Iberia, La Torre del Oro, zarzuelas, óperas, coplas, pasodobles…
¿Cuántas películas se han rodado en Sevilla? ¿Cuántos temas musicales se han creado expresamente para estas películas? Hemos citado la ópera. Grandes autores se han basado en personajes sevillanos para crear obras de gran envergadura: El barbero de Sevilla o Carmen la cigarrera. La película que le ofrecemos hoy fue la primera película de Antonio Molina, acompañado por una joven y picarona Marujita Díaz.

Título: El pescador de coplas
Año: 1954
Duración: 83 min.
País: España
Director: Antonio Del Amo
Guión Antonio del Amo, Antonio Guzmán Merino
Música: Manuel Gordilllo

Fotografía:   Juan Mariné   (B&W)
Reparto: Antonio Molina, Marujita Díaz, Tony Leblanc, Francisco Bernal, Arturo Marin, Laura Valenzuela, Manuel Zarzo
Productora: Teide P.C.
Género: Musical. Romance
Sinopsis: Entre los pescadores de un puerto malagueño, hay un grupo de jóvenes encabezado por dos hermanos huérfanos, Maria del Mar y Antonio, ambos con aptitudes para el canto y el baile flamencos. Antonio, en realidad, quiere ser torero pero renuncia tras un fracaso detrás del cual están su hermana y los amigos que quieren desviarlo de ese camino. Un empresario madrileño los oye cantar y quiere contratarlos. Ellos no aceptan, pero como la pesca va mal acaban yendo a Madrid. Tienen un golpe de suerte y alcanzan la cumbre del éxito. A Antonio lo contratan para actuar en América.

Voy a enumerar algunos de los motivos por los cuales traigo esta película a esta página.
1.- Porque, de la misma manera que Franco se inventó a El Cordobés (se fotografió con él después de haber sido detenido por espontáneo) para sustituir la figura de Manolete, de la misma manera se inventó la de Antonio Molina para sustituir a aquel otro (Miguel de…) al que no mató un toro, sino la intransigencia.
En fin, esta es una teoría compartible o no.

2.- “El pescador de coplas” fue la primera película de Antonio Molina, acompañado por una joven y picarona Marujita Díaz. Antonio hizo lo que sabía: cantar. Y apechó lo mejor que pudo con la interpretación de su papel.

3.- Para mí, el motivo más importante para recordar esta película, es que el director, Antonio del Amo, demostró  ser un gran profesional avanzado a su época, aunque más tarde no siguiera por esta línea.

Invito a cualquier verdadero aficionado al cine a revisionar algunos de los números musicales de esta película. Para mí el mejor, es el que corresponde a la canción “Yo quiero ser mataor y lo tengo que ser con destreza y valor…” Viene Antonio cantando por mitad de un campo acompañado de Manolo Zarzo. La cámara, aguanta quieta y cuando los personajes llegan a su altura, esta arranca en un travelling y los acompaña en paralelo hasta el término de la estrofa. Como se dice en cine “un plano del tirón”. Hay que verlo. La maestría de un intuitivo del cine. Luego resuelve con algunos planos cortos y, al final, deja que los personajes se alejen…

Otro momento estéticamente bello, es la emigración del protagonista por la playa. Un hombre, solo y con una maleta, deja sus huellas sobre la arena cuando marcha buscando un futuro profesional en Madrid. Las olas terminarán borrando esas huellas y, quizás, esas ilusiones de futuro…
Pero viene el éxito. Sobre el melodrama final, que supone la marcha del artista a las Américas, canta una canción que tiene claramente dos lecturas (“Adiós mi España quería…”) El espectador de entonces se quedaba con la tristeza del abandono de la “madre Patria”. Algunos, los menos, pensaban que la mejor solución era abandonar la “España quería” para no volver… Pese al final zarzuelero, algo quedaba en el alma al igual que cuando “un amigo se va…”
Eran las sutilezas con que se veían las películas en los años 50 y se reviven en la actualidad.

Lástima que Antonio del Amo no siguiese por aquel camino. O no pudiese…