Todo tiene su música. Un cielo, el mar, la lluvia, la tormenta, el amor, el miedo… Y las ciudades tienen sus músicas, sus bandas sonoras, que las identifican y las diferencian de otras. Sevilla puede disfrutar de innumerables bandas sonoras, unas creadas para el cine, otras creadas para tan solo ser escuchadas, pero incorporadas posteriormente como fondos para escenas y decorados. Miles de ejemplos: La Sevilla de la Suite Iberia, La Torre del Oro, zarzuelas, óperas, coplas, pasodobles…
¿Cuántas películas se han rodado en Sevilla? ¿Cuántos temas musicales se han creado expresamente para estas películas? Hemos citado la ópera. Grandes autores se han basado en personajes sevillanos para crear obras de gran envergadura: El barbero de Sevilla o Carmen la cigarrera. La película que le ofrecemos hoy fue la primera película de Antonio Molina, acompañado por una joven y picarona Marujita Díaz.
Título: El pescador de coplasAño: 1954
Duración: 83 min.
País: España
Director: Antonio Del Amo
Guión: Antonio del Amo, Antonio Guzmán Merino
Música: Manuel Gordilllo
Reparto: Antonio Molina, Marujita Díaz, Tony Leblanc, Francisco Bernal, Arturo Marin, Laura Valenzuela, Manuel Zarzo
Productora: Teide P.C.
Género: Musical. Romance
Sinopsis: Entre los pescadores de un puerto malagueño, hay un grupo de jóvenes encabezado por dos hermanos huérfanos, Maria del Mar y Antonio, ambos con aptitudes para el canto y el baile flamencos. Antonio, en realidad, quiere ser torero pero renuncia tras un fracaso detrás del cual están su hermana y los amigos que quieren desviarlo de ese camino. Un empresario madrileño los oye cantar y quiere contratarlos. Ellos no aceptan, pero como la pesca va mal acaban yendo a Madrid. Tienen un golpe de suerte y alcanzan la cumbre del éxito. A Antonio lo contratan para actuar en América.
Voy a enumerar algunos de los motivos por los cuales traigo esta película a esta página.
1.- Porque, de la misma manera que Franco se inventó a El Cordobés (se fotografió con él después de haber sido detenido por espontáneo) para sustituir la figura de Manolete, de la misma manera se inventó la de Antonio Molina para sustituir a aquel otro (Miguel de…) al que no mató un toro, sino la intransigencia.
En fin, esta es una teoría compartible o no.
2.- “El pescador de coplas” fue la primera película de Antonio Molina, acompañado por una joven y picarona Marujita Díaz. Antonio hizo lo que sabía: cantar. Y apechó lo mejor que pudo con la interpretación de su papel.
3.- Para mí, el motivo más importante para recordar esta película, es que el director, Antonio del Amo, demostró ser un gran profesional avanzado a su época, aunque más tarde no siguiera por esta línea.
Invito a cualquier verdadero aficionado al cine a revisionar algunos de los números musicales de esta película. Para mí el mejor, es el que corresponde a la canción “Yo quiero ser mataor y lo tengo que ser con destreza y valor…” Viene Antonio cantando por mitad de un campo acompañado de Manolo Zarzo. La cámara, aguanta quieta y cuando los personajes llegan a su altura, esta arranca en un travelling y los acompaña en paralelo hasta el término de la estrofa. Como se dice en cine “un plano del tirón”. Hay que verlo. La maestría de un intuitivo del cine. Luego resuelve con algunos planos cortos y, al final, deja que los personajes se alejen…
Otro momento estéticamente bello, es la emigración del protagonista por la playa. Un hombre, solo y con una maleta, deja sus huellas sobre la arena cuando marcha buscando un futuro profesional en Madrid. Las olas terminarán borrando esas huellas y, quizás, esas ilusiones de futuro…
Pero viene el éxito. Sobre el melodrama final, que supone la marcha del artista a las Américas, canta una canción que tiene claramente dos lecturas (“Adiós mi España quería…”) El espectador de entonces se quedaba con la tristeza del abandono de la “madre Patria”. Algunos, los menos, pensaban que la mejor solución era abandonar la “España quería” para no volver… Pese al final zarzuelero, algo quedaba en el alma al igual que cuando “un amigo se va…”
Eran las sutilezas con que se veían las películas en los años 50 y se reviven en la actualidad.
Lástima que Antonio del Amo no siguiese por aquel camino. O no pudiese…
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