lunes, 11 de agosto de 2014

Don Giovanni de Mozart.



Todo tiene su música. Un cielo, el mar, la lluvia, la tormenta, el amor, el miedo… Y las ciudades tienen sus músicas, sus bandas sonoras, que las identifican y las diferencian de otras. Sevilla puede disfrutar de innumerables bandas sonoras, unas creadas para el cine, otras creadas para tan solo ser escuchadas, pero incorporadas posteriormente como fondos para escenas y decorados. Miles de ejemplos: La Sevilla de la Suite Iberia, La Torre del Oro, zarzuelas, óperas, coplas, pasodobles…
¿Cuántas películas se han rodado en Sevilla? ¿Cuántos temas musicales se han creado expresamente para estas películas? Hemos citado la ópera. Grandes autores se han basado en personajes sevillanos para crear obras de gran envergadura: El barbero de Sevilla o Carmen la cigarrera o Este Don Giovanni.

Don Giovanni. La ópera de Wolfgang Amadeus Mozart Don Giovanni, drama jocoso en dos actos, se estrenó en Praga el 29 de octubre de 1787 y eclipsaría todos sus éxitos anteriores. Mozart compuso esta ópera entre marzo y octubre de 1787, sobre un libreto de Lorenzo Da Ponte basado en el Don Juan Tenorio de Giuseppe Gazzaniga, y por extensión en El burlador de Sevilla y el convidado de piedra de Tirso de Molina.
El argumento que transcurre en la Sevilla del siglo XVII, narra las últimas 24 horas del libertino Don Giovanni. Gira en torno a la leyenda del Don Juan, uno de los mitos fundentes del hombre occidental, el tópico del hombre eternamente insatisfecho, víctima de su propia vacío, que el sabio intenta vanamente llenar con conocimientos y el seductor con conquistas amorosas. Siempre habrá, sin embargo, más secretos por conocer y damas por conquistar, con lo cual la búsqueda de ambos está condenada al fracaso. Y Don Juan al infierno, por no arrepentirse de sus actos y sus vanidades.
La ópera en tres actos consta (además de la célebre "obertura", que simbolizan la espantosa aparición del convidado de piedra) de 26 números, arias y piezas de conjunto, ligados entre sí por recitativos, ora "en seco", ora acompañados por la orquesta, y a menudo valiosísimos por la justeza de su acentuación y la eficacia dramática de lo declamado.
Destacamos además el célebre "duetto" "Là ci darem la mano", donde las cálidas y apasionadas frases del bajo se completan simétricamente con las titubeantes y cada vez más inseguras respuestas de Zerlina. 
Mozart compuso la ópera entre marzo y octubre de 1787, en Viena y en Praga, y basada en el mito de Don Juan (el correspondiente italiano de Juan es Giovanni). Surgió como un encargo a raíz del éxito que tuvo en esta última ciudad el estreno de su anterior ópera, Las bodas de Fígaro. Acabó la partitura el 28 de octubre del mismo año después de que Da Ponte fuera llamado a Viena para trabajar en otra ópera. Hay relatos dispares sobre que la obertura acabase en el último minuto; algunos dicen que fue terminado el día antes del estreno, algunos el mismo día. Más probablemente se terminó el día antes, dado el hecho de que Mozart escribió que terminó la ópera el 28 de octubre. La partitura exige dobles instrumentos de madera, trompas y trompetas, tímpanos, bajo continuo para los recitativos, y las usuales cuerdas. El compositor también especificó ocasionales efectos musicales especiales. Para la escena del baile al final del Acto I, Mozart exige no menos que tres grupos en escena para tocar diferentes danzas en sincronización, cada una de ellas con su metro respectivo, acompañando la danza de los principales personajes. En el Acto II, se ve a Giovanni tocando la mandolina, acompañando cuerdas pizzicato. Cuando la estatua del Comendador habla por vez primera más tarde en el acto, Mozart añade tres trombones al acompañamiento.
La ópera fue estrenada en el Teatro Estatal de Praga el 29 de octubre de 1787, bajo su título completo de Il Dissoluto Punito ossia il Don Giovanni Dramma giocoso in du.e atti. La obra fue recibida con gran éxito de crítica y público, como ocurrió a menudo con la obra de Mozart en Praga. El Prager Oberamtszeitung escribió, "Aficionados y músicos dicen que Praga nunca ha oído nada parecido," y "la ópera... es extremadamente difícil de interpretar. Provincialnachrichten de Viena señaló, "Herr Mozart dirigió en persona y dio la bienvenida feliz y jubiloso a las numerosas reuniones. que acudieron a la representación

Suspiros de Triana.



Todo tiene su música. Un cielo, el mar, la lluvia, la tormenta, el amor, el miedo… Y las ciudades tienen sus músicas, sus bandas sonoras, que las identifican y las diferencian de otras. Sevilla puede disfrutar de innumerables bandas sonoras, unas creadas para el cine, otras creadas para tan solo ser escuchadas, pero incorporadas posteriormente como fondos para escenas y decorados. Miles de ejemplos: La Sevilla de la Suite Iberia, La Torre del Oro, zarzuelas, óperas, coplas, pasodobles…
¿Cuántas películas se han rodado en Sevilla? ¿Cuántos temas musicales se han creado expresamente para estas películas? Hemos citado la ópera. Grandes autores se han basado en personajes sevillanos para crear obras de gran envergadura: El barbero de Sevilla o Carmen la cigarrera.

Suspiros de Triana

Año: 1955
Duración: 88 min.
País: España
Director: Ramón Torrado
Guión: Ricardo Blasco, Antonio Guzmán Merino, Ramón Torrado, Antonio Álvarez Alonso
Fotografía: Antonio L. Ballesteros, Jean Lehérissey
Música: Cristóbal Halffter, Daniel Montorio, José Ruiz de Azagra, Juan Solano, Antonio Álvarez Alonso
Reparto: Antonio Riquelme, César Torrado, Paquita Rico, Ángel Sampedro 'Angelillo', Juan Calvo, Matilde Artero, Manuel De Juan, Emilio Segura, Francisco Bernal, Julia Delgado Caro, Josefina Serratosa, Casimiro Hurtado, Ana María Ventura
Productora: Producciones Benito Perojo
Género:  Comedia musical
Sinopsis: Carlos Ojeda es un famoso cantante recién llegado de América que viaja a Sevilla en busca de una estrella. Después de revolver cielo y tierra conoce a Reyes, una joven y guapa vendedora de flores, de la que queda prendado al instante. Carlos decide hacerle una interesante propuesta artística y económica, la única pega es que si acepta tendrá que viajar a México y abandonar a los suyos. Pero una vez en el barco el contrato inicial sufrirá algunos cambios.

Creo haberlo dicho todo sobre Paquita Rico, sobre Angelillo, sobre Antonio Riquelme y sobre, no solo Juan Calvo, sino sobre todos los calvos que pueblan y han poblado el cinema patrio (y que son ¡tela!). Y creo haberlo dicho todo sobre las producciones folklóricas de posguerra que se cebaban sobre nuestra riqueza artística, entonces confundida e infravalorada. Creo haberlo dicho todo sobre las que, durante mucho tiempo, fueron consideradas como las “mi armas” (que no miasmas) del cine español: Paquita, Lola Flores, Carmen Sevilla, allá en los 50 y 60… También creo haberlo dicho todo sobre un trabajador del cine que se llamó Ramón Torrado, el director. Entonces, ¿de qué podría hablar hoy con motivo de esta película? Pues de otro trabajador del cine español que se llamó Benito Perojo y que es ese personaje que produce la película, que arriesga todo su dinero en su realización y que al final pasa desapercibido para el gran público que consume cine pero que no se preocupa de él, en profundidad, lo más mínimo.
 Benito Perojo (1894-1974) ejerció en todas las áreas del cine: actor, director, guionista y productor. Como actor creó un personaje que se hizo muy popular, que se llamó Peladilla y que no era nada más que un buen remedo del Charlot de Chaplín. Como director hizo 28 películas, como productor 20 y como guionista 6. Empezó entusiasmándose por la adaptación de los clásicos y así adaptó textos de Alejandro Casona, Benito Pérez Galdós y Carlos Arniches. Por otra parte aquel era el terreno en el que se podía adentrar el cine español de entonces sin correr riesgos inútiles. Pero menos riesgos se podían correr si te adentrabas en el cine folklórico a base de copla andaluza. ¡Vía libre! Perojo descubrió el filón y se afincó en él. Esto le supuso que le pusieran malas caras los colegas de la generación del 27, incluido el maestro don Luis Buñuel. Pero don Benito hizo caso omiso y se empeñó en títulos, que fueron éxitos de taquilla, como: Mariquilla terremoto, Suspiros de España, Morena Clara, Un rayo de luz, Pan amor y Andalucía…
Un luchador y un trabajador del cine, que estudió en Inglaterra, se formó en Francia y terminó haciendo el cine que consumía la España de la posguerra. Dramas, humor y coplas que se las llevaba el viento, pero que canturreaban las mujeres supervivientes en los patios mientras tendían las ropas recién lavadas con jabón verde.

Filigrana.



Todo tiene su música. Un cielo, el mar, la lluvia, la tormenta, el amor, el miedo… Y las ciudades tienen sus músicas, sus bandas sonoras, que las identifican y las diferencian de otras. Sevilla puede disfrutar de innumerables bandas sonoras, unas creadas para el cine, otras creadas para tan solo ser escuchadas, pero incorporadas posteriormente como fondos para escenas y decorados. Miles de ejemplos: La Sevilla de la Suite Iberia, La Torre del Oro, zarzuelas, óperas, coplas, pasodobles…
¿Cuántas películas se han rodado en Sevilla? ¿Cuántos temas musicales se han creado expresamente para estas películas? Hemos citado la ópera. Grandes autores se han basado en personajes sevillanos para crear obras de gran envergadura: El barbero de Sevilla o Carmen la cigarrera.


Filigrana

Año: 1949
Duración: 105 min.
País: España
Director: Luis Marquina
Guión: Luis Marquina (Obra: Antonio Quintero)
Fotografía: Alfredo Fraile
Reparto:  Concha Piquer, Fernando Granada, Carlota Bilbao, Enrique Núñez, Carmen Sevilla, Alberto Romea, Fernando Aguirre, Miguel Gómez, José María Mompín,María Victorero, Luis Hurtado, Mariano Asquerino
Productora: Manuel del Castillo
Género:  Comedia musical  
Sinopsis: Filigrana está en el mejor momento de su carrera artística. Su camerino está repleto de flores y siempre del mismo admirador: Guillermo Harrison que le pide que se case con él. Filigrana dice haber oído esas mismas palabras en boca de otro hombre, el conde de Montepalma, jugador y mujeriego al que amó y que sin embargo la humilló por ser gitana. 

Creo que “filigrana” es una obra artística y manufacturada que suele elaborarse a base de hilos de oro y plata, unidos y enlazados  con diminutos puntos de soldadura realizados con mucha perfección y pulcritud. También es utilizado este término, creo que esta modalidad ya no se utiliza, refiriéndose a las marcas de fábrica de determinado tipo de papel y que se leía por transparencia. En general y en sentido figurado, el término “filigrana” se utiliza para hacer referencia a cualquier cosa delicada.
Pues bien. La película a la que nos estamos refiriendo, nunca pudo estar más lejos de esta última acepción de la palabra. El bueno de Luis Marquina, artesano tenaz del cine de posguerra, pero corto en la utilización de los conceptos cinematográficos a la hora de construir una película, no consiguió fabricar precisamente una filigrana.
Ni que decir tiene que nos encontramos de nuevo ante el típico producto de subgénero folclórico elaborado en los años de posguerra. Difícil era trabajar con aquellas cámaras recubiertas con un cajón de madera pintado de negro, prácticamente sin focos, con planchas metálicas que reflejaban la luz del sol para ahorrar kilowatios de las endebles fábricas de electriciad que se veían en la obligación de cortar el suministro por las tardes (restricciones las llamaban) a todos los hogares e industrias españoles. Y con tres o cuatro tramos de vías para montar un “travelling”…
Todavía alguien me podía decir que si con aquellos medios tan limitados, se pudo hacer una película, Marquina había fabricado, de seguro, una “filigrana”… Pero, en fin. La base de todo está en el guión y en este caso la trama argumental no daba para más. Nos encontramos, una vez más, ante el típico melodrama folletinesco de amores y amoríos (entonces en España o se reía o se lloraba), escrito para el lucimiento de la estrella del momento: Concha Piquer. Y ahí está la clave. Lo importante era salir de casa e ir al cine para escuchar a doña Concha. Lo demás se daba por añadidura.
Arropando a “la Piquer” (la del baúl), Luis Granada y Fernando Hurtado, con la aparición de una incipiente Carmen Sevilla que ya apuntaba maneras. Son, por lo de escuchar a doña Concha y por ver a nuestra paisana Carmen en sus comienzos, dos motivos suficientes de carácter histórico y arqueológico, como para resucitar esta película.

Debla, la virgen gitana.



Todo tiene su música. Un cielo, el mar, la lluvia, la tormenta, el amor, el miedo… Y las ciudades tienen sus músicas, sus bandas sonoras, que las identifican y las diferencian de otras. Sevilla puede disfrutar de innumerables bandas sonoras, unas creadas para el cine, otras creadas para tan solo ser escuchadas, pero incorporadas posteriormente como fondos para escenas y decorados. Miles de ejemplos: La Sevilla de la Suite Iberia, La Torre del Oro, zarzuelas, óperas, coplas, pasodobles…
¿Cuántas películas se han rodado en Sevilla? ¿Cuántos temas musicales se han creado expresamente para estas películas? Hemos citado la ópera. Grandes autores se han basado en personajes sevillanos para crear obras de gran envergadura: El barbero de Sevilla o Carmen la cigarrera.


Debla, la virgen gitana

Año: 1951
Duración: 92 min.
País: España
Director: Ramon Torrado
Música: Jesús García Leoz
Fotografía: Manuel Beregnguer
Reparto:  Paquita Rico, Alfredo Mayo, Lina Yegros, Lola Ramos, Alfonso Estela, Féliz Fernández, Modesto Cid, Rosa Fontsere
Productora: Mª del Dulce Casanovas Sánchez
Género: Drama. Comedia musical  
Sinopsis: A través de una obra pictórica nos narran la historia del pintor Eduardo Miranda que, una noche, mientras observa a un grupo de gitanos bailando, descubre a una bella muchacha granadina llamada Carmen. Deslumbrado por su belleza le propone pintarla en un cuadro. Esto provoca que la gente murmure por el barrio y, a la vez, despierta los celos de su mujer. 

Premios:  1951: Festival de Cannes: Nominada a la Palma de Oro (mejor película)

No hay que pasar por alto la fecha de producción de esta película. 1951. A once años del final de la contienda,  las genialidades eran las mínimas, por no decir ninguna, y los artífices eran los mismos. Hablar del director, Ramón Torrado, es hablar de un profesional de oficio, nada brillante, que firmó algunos buenos éxitos taquilleros del momento, (“Botón de ancla”, “Castañuela”, “La niña de la venta”…) y que llegó a realizar un total de cuarenta y ocho películas a lo largo de su vida, entre los años 1942 y 1978. Y nunca se salió del carrilito, ni siquiera en “Guerreras verdes” (1976) o en “Pasión inconfesable” (1978), cuando todos los directores jugaban a romper moldes. Para él ya era tarde.
La garra taquillera de esta película radicaba en la fuerte presencia del protagonista masculino, el hombre de hierro del cine de los primeros años del franquismo. Alfredo Mayo era el prototipo del español victorioso. Guapo, buenas “hechuras”, bigotito, algo Don Juan y con “Raza” y “A mí la legión” a sus espaldas… En fin: el héroe sin tacha.
Y a su lado, aparecía tímidamente, como buena trianera, una Paquita Rico que se abría camino en el mundo del cine. Con el paso del tiempo terminaría convirtiéndose en lo que habría de conocerse como mito casero del cine español. El cine folklórico era un filón para productoras y exhibidores. Y así fueron proliferando las “paquitas rico, las marujitas díaz, las cármenes sevilla y las lolas flores…”
Naturalmente, los directores tenían que apoyar a estos protagonistas con actores de verdad, con tablas, con un saber estar, sin dejarlo todo a los márgenes de improvisación surgidos de una retahíla interminable de “oles, “ozús” y “mi arma”… (¡Que bien satirizaba este problema Berlanga en su “Bienvenido…” en la escena en la que Manolo Morán y Pepe Isbert están en el camerino de Lolita Sevilla, quien resolvía todas sus intervenciones con unos: “vamos”, “digo”, y Manolo complementaba con un : “Ea, ya lo oye usted como se expresa la niña”…)Y Ramón Torrado supo apoyarse en una actriz procedente del teatro que pisaba con fuerzas y seguridad: Lina Yegros.
Y como siempre digo: Vean este tipo de películas con la misma emoción y curiosidad que sentimos cuando abrimos el baúl de la abuelita que está cubierto de polvo en el desván…

Camino del Rocío.



Todo tiene su música. Un cielo, el mar, la lluvia, la tormenta, el amor, el miedo… Y las ciudades tienen sus músicas, sus bandas sonoras, que las identifican y las diferencian de otras. Sevilla puede disfrutar de innumerables bandas sonoras, unas creadas para el cine, otras creadas para tan solo ser escuchadas, pero incorporadas posteriormente como fondos para escenas y decorados. Miles de ejemplos: La Sevilla de la Suite Iberia, La Torre del Oro, zarzuelas, óperas, coplas, pasodobles…
¿Cuántas películas se han rodado en Sevilla? ¿Cuántos temas musicales se han creado expresamente para estas películas? Hemos citado la ópera. Grandes autores se han basado en personajes sevillanos para crear obras de gran envergadura: El barbero de Sevilla o Carmen la cigarrera.


Camino del Rocío


Año: 1966
Duración: 91 min.
País: España
Director: Rafael Gil
Música: Augusto Algueró
Fotografía: José F. Aguayo
Reparto:  Carmen Sevilla, Francisco Rabal, Arturo Fernández, Guillermo Marín, Julia Caba Alba, María Luisa Ponte, Conchita Goyanes, Alicia Hermida, Sancho Gracia,Antonia Imperio, José Orjas, Robert Royal
Productora: Cesáreo González
Género: Drama. Comedia musical  
Sinopsis: Tras la muerte de su padre, Esperanza y María Jesús se quedan desamparadas. Su padre había compartido sus negocios con su amante Martina Echave, que lo odiaba profundamente por no haberse casado con ella al enviudar. Por culpa de los manejos de Martina, las hermanas, casi al borde de la ruina, tienen que refugiarse en casa de una tía. El hijo de Martina (Arturo Fernández) intenta seducir a Esperanza (Carmen Sevilla) sin conseguirlo. Quien está realmente enamorado de ella es José Antonio (Paco Rabal), el capataz de una de sus antiguas fincas, aunque mantiene su amor en secreto.

Antes que nada quiero hacer una aclaración. Las películas que seleccionamos en esta página, no son elegidas por sus cualidades artísticas, sino por lo populares que fueron en su momento y, sobre todo, por las canciones o temas musicales que incluían en su metraje. Y lo digo porque en este caso concreto, la película carece de esas mínimas calidades artísticas y cinematográficas, pero en cambio reúne una serie de claves que en su momento la hicieron popular. Rafael Gil se empeñó en recuperar en 1966 el ya tan degradado género cinematográfico-folclórico. Y la verdad es que no lo consiguió. La película fue mala, pero enredó un reparto importante para la época: Carmen Sevilla, Francisco Rabal y Arturo Fernández. Y le metió la música de Augusto Algueró cuando vivía su luna de miel con la guapa trianera. Y de poco sirvió volver a adaptar la novela de Pérez Lugín, “La Virgen del Rocío ya entró en Triana”, ni la colaboración de José López Rubio en tal trabajo. Y tampoco sirvió la pelea a puñetazos entre los dos protagonistas, emulando los peores western de la historia… Un año antes Rafael Gil había rodado “Currito de la Cruz”, otra de Pérez Lugín, la cuarta en la historia del cine español, con los mismos actores masculinos y Soledad Miranda cantando una saeta al Gran Poder. Quiso repetir el éxito de taquilla, quizás lo consiguiese, pero aparte de la gracia de las canciones de Carmen Sevilla con las partituras de Algueró, poco se aportó al cine español. Y eso es lo que queremos recordar: a la Carmen de España.

La Cruz de Mayo.



Todo tiene su música. Un cielo, el mar, la lluvia, la tormenta, el amor, el miedo… Y las ciudades tienen sus músicas, sus bandas sonoras, que las identifican y las diferencian de otras. Sevilla puede disfrutar de innumerables bandas sonoras, unas creadas para el cine, otras creadas para tan solo ser escuchadas, pero incorporadas posteriormente como fondos para escenas y decorados. Miles de ejemplos: La Sevilla de la Suite Iberia, La Torre del Oro, zarzuelas, óperas, coplas, pasodobles…
¿Cuántas películas se han rodado en Sevilla? ¿Cuántos temas musicales se han creado expresamente para estas películas? Hemos citado la ópera. Grandes autores se han basado en personajes sevillanos para crear obras de gran envergadura: El barbero de Sevilla o Carmen la cigarrera. Decir Carmen es decir Sevilla, casta, gracia, fuerza, amores enfrentados, tradición, belleza, ardor… Nuestra trianera de la Fábrica de Tabacos, ha subido a los escenarios y a las pantallas. Y ha bajado en varias ocasiones al albero de la Real Maestranza… Los temas brillantes, triunfantes, dramáticos y románticos de George Bizet han encantado y cautivado a generaciones. Por eso la rememoramos hoy en nuestra banda sonora de Sevilla.


La Cruz de Mayo


Año: 1955
Duración: 77 min.
País: España
Director: Florián Rey
Música: Augusto Algueró, Luis Gómez, Daniel Montorio
Fotografía: Cecilio Paniagua
Reparto:  Gracia de Triana, Miguel Ligero, José Nieto, José María Seoane, Aurora García Alonso, Salvador Soler Marí
Productora: Suevia Films
Género: Drama. Comedia musical
Sinopsis: Coral es una chica sevillana que trabaja en una fábrica de cerámicas para sacar adelante a su familia aunque su máximo ilusión es dedicarse al cante. Cuando es escogida por su buena voz y cualidades, para ir a una academia de arte, acaba triunfando y consigue un ventajoso contrato con el que comienza su carrera artística.

Lo hemos dicho en más de una ocasión. En la España de posguerra el cine tuvo varios caminos férreos que seguir. Uno era el cine histórico, aunque entonces se supiese poco de Historia (“Agustina de Aragón”, “Juana la loca”, “Alba de América”…) Otro era el cine-comedia de teléfonos blancos, en un vano intento de copiar las deliciosas y bellas comedias que, con buena factura, nos llegaban de aquel Hollywood en sus años de esplendor y en otro vano intento de hacernos olvidar la triste realidad del momento. Otro era el religioso (“Balarrasa”, “La mies es mucha”…) Otro el heróico militar (“Raza”, “A mí la legión”…) Y por fin, el folklórico. Se probaron todas las fórmulas posibles, todos los cantaores/as, bailaores/as, el humor, el drama, la tragedia y el cante, incluso mezclados con el “triller”… (Ronda, Cádiz, los puertos, Sevilla, Triana…)
La que hoy nos ocupa, “Cruz de Mayo”, podríamos considerarla inmersa en el último apartado pudiendo clasificarla como un pintoresco híbrido que se tambalea entre el habitual cine folklórico y el tradicional cine de crímenes e intrigas, en el que una joven obrera del barrio de Triana, aficionada al cante, con buena voz, que trabaja para sacar adelante a su familia, cuando ve llegar la hora del triunfo en los escenarios, es acusada del asesinato de su patrón, ya que días antes lo habían visto discutiendo con su novio…
En fin. Un gazpacho un tanto difícil de digerir, pero entonces público y crítica no le exigían a este tipo de películas nada más que eso: canciones bonitas, baile por sevillanas y una Gracia de Triana inmersa en una investigación policíaca… ¡Ah! Y si además se le echan tropezones al gazpacho, pues mejor. Y en este caso el tropezón fue Manolo el Malagueño…
De cualquier manera estas películas son, en la actualidad, piezas de museo de un extraordinario valor. Y como tal cosa hay que verlas.


Cabriola.



Todo tiene su música. Un cielo, el mar, la lluvia, la tormenta, el amor, el miedo… Y las ciudades tienen sus músicas, sus bandas sonoras, que las identifican y las diferencian de otras. Sevilla puede disfrutar de innumerables bandas sonoras, unas creadas para el cine, otras creadas para tan solo ser escuchadas, pero incorporadas posteriormente como fondos para escenas y decorados. Miles de ejemplos: La Sevilla de la Suite Iberia, La Torre del Oro, zarzuelas, óperas, coplas, pasodobles…
¿Cuántas películas se han rodado en Sevilla? ¿Cuántos temas musicales se han creado expresamente para estas películas? Hemos citado la ópera. Grandes autores se han basado en personajes sevillanos para crear obras de gran envergadura: El barbero de Sevilla o Carmen la cigarrera. Decir Carmen es decir Sevilla, casta, gracia, fuerza, amores enfrentados, tradición, belleza, ardor… Nuestra trianera de la Fábrica de Tabacos, ha subido a los escenarios y a las pantallas. Y ha bajado en varias ocasiones al albero de la Real Maestranza… Los temas brillantes, triunfantes, dramáticos y románticos de George Bizet han encantado y cautivado a generaciones. Por eso la rememoramos hoy en nuestra banda sonora de Sevilla.


Cabriola

Año: 1965
Duración: 90 min.
País: España
Director: Mel Ferrer
Música: Augusto Algueró Jr.
Fotografía: Antonio L. Ballesteros
Reparto:   Pepa Flores (Marisol), Ángel Peralta, Rafael de Córdoba, Pedro Mari Sánchez, José Marco Davó, Juan Ramón Torremocha, José Sepúlveda, Jesús Guzmán, Vala Cliffton, Francisco Camoiras, Luis Barbero
Productora: Guión Producciones Cinematográficas
Género: Comedia musical
Sinopsis: Cabriola es un excelente potro que pertenece a una traperilla que, para moverse mejor en el mundo que le rodea, se hace pasar por chico. Pero para que el caballo llegue a debutar en algún espectáculo es necesario que el ídolo de la muchacha, Ángel Peralta, se interese por él.


Siempre me llamó poderosamente la atención este extraño producto cinematográfico. Sobre todo por haber estado dirigido por Mel Ferrer quien pocas veces se puso detrás de la cámara. Y cuando se puso delante, fue aún peor. Algunos críticos e historiadores lo han calificado como “uno de los peores actores que haya dado el cine en toda su historia”. El caso es que le dio por rodar un guión que había hecho con José Mª Palacio. (Seguro que era más de Palacio que de él). A Mel (que nunca tuvo que ver nada con el Betis) le habíamos visto con Leslie Caron en “Lilí”, de 1953, doce años anterior a “Cabriola”. Leslie estuvo sembrada y Mel estuvo más triste que la “Casa de la Pradera”. La película fue un éxito y todos nos acordaremos del gran número musical “Hi Lili, hi lo”, momento que salvaba toda la película y la convirtió en un éxito de taquilla.
Y Mel pensó que Marisol, ya una chavalita de buen ver, era su salvación. Contó con la música de Augusto Algueró y contó con algo excepcional. Todos los permisos y medios para rodar en plena Feria de Abril del Prado de San Sebastián, secuencias que ahora son verdaderos documentos históricos. Entre lo destacable, el zapateado de Rafael de Córdoba y la canción que da título a la cinta. 
Yo rememoro esta película por esa pátina que la melancolía y el recuerdo impone a algunas cosas. Marisol, Algueró y la Feria del Prado, son elementos que gravitaron mucho en nuestra juventud. Mel Ferrer se me queda en el lejano y respetuoso recuerdo de “Lilí”, con aquella Leslie Caron que empezó en el cine, muy tímida, bailando junto a Gene Kelly en “Un americano en París”, rodada dos años antes, en 1951, a las órdenes de Vicent Minelli. ¡Nada más y nada menos!
No quiero cerrar el comentario sin apuntar que Marisol, con el paso de los años, apuntaría maneras como actriz dramática. A cada cual lo suyo.


Pan, amor y Andalucía



Todo tiene su música. Un cielo, el mar, la lluvia, la tormenta, el amor, el miedo… Y las ciudades tienen sus músicas, sus bandas sonoras, que las identifican y las diferencian de otras. Sevilla puede disfrutar de innumerables bandas sonoras, unas creadas para el cine, otras creadas para tan solo ser escuchadas, pero incorporadas posteriormente como fondos para escenas y decorados. Miles de ejemplos: La Sevilla de la Suite Iberia, La Torre del Oro, zarzuelas, óperas, coplas, pasodobles…
¿Cuántas películas se han rodado en Sevilla? ¿Cuántos temas musicales se han creado expresamente para estas películas? Hemos citado la ópera. Grandes autores se han basado en personajes sevillanos para crear obras de gran envergadura: El barbero de Sevilla o Carmen la cigarrera. Decir Carmen es decir Sevilla, casta, gracia, fuerza, amores enfrentados, tradición, belleza, ardor… Nuestra trianera de la Fábrica de Tabacos, ha subido a los escenarios y a las pantallas. Y ha bajado en varias ocasiones al albero de la Real Maestranza… Los temas brillantes, triunfantes, dramáticos y románticos de George Bizet han encantado y cautivado a generaciones. Por eso la rememoramos hoy en nuestra banda sonora de Sevilla.

Pan, amor y Andalucía

Año: 1958
Duración: 95 min.
País: España
Director: Javier Setó
Música: Alessandro Cicognini
Fotografía: Antonio L. Ballesteros
Reparto:  Vittorio De Sica, Carmen Sevilla, Vicente Parra, Mario Carotenuto, Peppino De Filippo
Productora: Coproducción España-Italia; Producciones Benito Perojo / Produzione Films Vittorio De Sica / Trevi Cinematografica
Género: Comedia
Sinopsis: Un comandante de la policía municipal de Sorrento Antonio, un hombre enamoradizo y donjuanesco que lleva varios años aplazando su boda con doña Violante, su eterna prometida, es también el director de la banda de música. Pero se le han acabado las excusas así que decide viajar hasta Andalucía para participar en un festival de bandas de música.
Durante su estancia en Sevilla para presentarse al festival, se encapricha de una joven cantante y bailarina (Carmen Sevilla) que va a traerle de cabeza.




Carmen.



Todo tiene su música. Un cielo, el mar, la lluvia, la tormenta, el amor, el miedo… Y las ciudades tienen sus músicas, sus bandas sonoras, que las identifican y las diferencian de otras. Sevilla puede disfrutar de innumerables bandas sonoras, unas creadas para el cine, otras creadas para tan solo ser escuchadas, pero incorporadas posteriormente como fondos para escenas y decorados. Miles de ejemplos: La Sevilla de la Suite Iberia, La Torre del Oro, zarzuelas, óperas, coplas, pasodobles…
¿Cuántas películas se han rodado en Sevilla? ¿Cuántos temas musicales se han creado expresamente para estas películas? Hemos citado la ópera. Grandes autores se han basado en personajes sevillanos para crear obras de gran envergadura: El barbero de Sevilla o Carmen la cigarrera. Decir Carmen es decir Sevilla, casta, gracia, fuerza, amores enfrentados, tradición, belleza, ardor… Nuestra trianera de la Fábrica de Tabacos, ha subido a los escenarios y a las pantallas. Y ha bajado en varias ocasiones al albero de la Real Maestranza… Los temas brillantes, triunfantes, dramáticos y románticos de George Bizet han encantado y cautivado a generaciones. Por eso la rememoramos hoy en nuestra banda sonora de Sevilla.


Carmen es la ópera francesa más importante de la segunda mitad del siglo XIX y una de las más representativas del movimiento romántico.
El compositor francés Georges Bizet es recordado, sobre todo, por esta obra, Carmen, una ópera en cuatro actos con libreto de Henri Meilhac y Ludovic Halévy según la novela homónima de Prosper Merimée. Se estrenó en la Ópera Cómica de París en 1875 y conquistó los teatros de Europa en pocos años, aunque no fue precisamente un gran éxito en su estreno. La genialidad de la ópera radica en su capacidad para transmitir emociones por medio de una original concepción musical, muy colorista, llena de matices que hacen fluir la narración de forma natural y realista. La música arde de inspiración y convierte a Carmen en un símbolo romántico, al preferir la muerte a la hipocresía.
La acción transcurre en Sevilla hacia 1820 y presenta a un joven militar, don José, enamorado de una gitana cigarrera, Carmen, llena de temperamento y sensualidad, por la que don José abandona a su prometida y su carrera para convertirse en contrabandista y bandolero. Pero Carmen, que en ningún momento ha prometido fidelidad a don José, lo abandona más tarde por un nuevo amor. Don José, dominado por los celos y el despecho, mata a Carmen a las puertas de la plaza de toros donde el nuevo amor de Carmen triunfa como matador.
La obra se estrenó el 3 de marzo de 1875 en el Opéra-Comique de París, fue un fracaso rotundo que en parte pudo acelerar la muerte de Bizet. Protagonizaron el estreno de 3 de marzo de 1875 Celestina Galli-Marie (Carmen), Paul Lhérie (Don José), Mme. Chapay (Micaela), Jacques Bouhy (Escamillo), Mlle. Ducasse (Frasquita), Inés Moraleda (Mercedes), M. Dufriche (Zúñiga), M. Duvernoy (Morales) y N. Nathan (Lilas Pastia).
Bizet alcanzó a firmar el contrato para el montaje de la ópera en Viena un día antes de su muerte. La obra fue aclamada por el público, y elogiada por Johannes Brahms. Desde entonces tuvo una fulgurante carrera internacional: Londres, Nueva York, Melbourne, San Petersburgo y Madrid, entre otras ciudades, hasta que en 1883 se presentó nuevamente en París, ganando de esta vez el corazón de los franceses.
Carmen modificó decididamente la ópera francesa y es vista como la gran anticipación de la escuela italiana conocida como "verismo". Fue considerada por el filósofo alemán Friedrich Nietzsche como una respuesta latina a la estética wagneriana. Hoy es la ópera francesa más famosa e interpretada en el mundo entero. Carmen es una de las óperas más destacadas del repertorio operístico estándar y aparece en tercera posición en la lista de Operabase de las óperas más representadas en todo el mundo en el período 2005-2010.
En España se estrenó en el Teatre Líric de Barcelona el 2 de agosto de 1881.