Todo tiene su música. Un cielo, el mar, la lluvia, la tormenta, el amor, el miedo… Y las ciudades tienen sus músicas, sus bandas sonoras, que las identifican y las diferencian de otras. Sevilla puede disfrutar de innumerables bandas sonoras, unas creadas para el cine, otras creadas para tan solo ser escuchadas, pero incorporadas posteriormente como fondos para escenas y decorados. Miles de ejemplos: La Sevilla de la Suite Iberia, La Torre del Oro, zarzuelas, óperas, coplas, pasodobles…
¿Cuántas películas se han rodado en Sevilla? ¿Cuántos temas musicales se han creado expresamente para estas películas? Hemos citado la ópera. Grandes autores se han basado en personajes sevillanos para crear obras de gran envergadura: El barbero de Sevilla o Carmen la cigarrera.Hoy les ofrecemos una película excepcional que marcó un hito en el cine español de la postguerra.
Año: 1953
Duración: 75 min.
País: España
Director: Luis García Berlanga
Guión: Juan Antonio Bardem, Miguel Mihura, Luis García Berlanga
Música: Jesús García Leoz
Reparto: José Isbert, Lolita Sevilla, Manolo Morán, Alberto Romea, Elvira Quintillá, Luis Pérez de León, Félix Fernández, Fernando Aguirre, Joaquín Roa, Nicolás Perchicot, José Franco, Rafael Alonso, José María Rodríguez, Manuel Alexandre, Manuel Rosellón, Elisa Méndez, Matilde López Roldán, José Castillo, José Alburquerque, Pepito Vidal, José Vivó, Fernando Rey
Productora: Uninci
Género: Comedia
Sinopsis: Años 50. Villar del Río es un pequeño y tranquilo pueblo en el que nunca pasa nada. Sin embargo, el mismo día en que llegan la cantante folclórica Carmen Vargas y su representante, se recibe la noticia de la inminente visita de un comité del Plan Marshall (proyecto económico americano para la reconstrucción de Europa). La novedad provoca un gran revuelo entre la gente, y el bonachón alcalde del pueblo (Pepe Isbert) propone a los vecinos que se disfracen al más puro estilo andaluz para causar buena impresión a los americanos que vienen a repartir dinero.
Si cuando he hablado de Fernando Arrabal, he hecho referencia a que sus primeras obras de teatro llegaron a una España que acababa de salir de la leche en polvo de los americanos, al hablar de esta película tendré que referirme al momento de la entrada en España de la citada leche.
Una gran aventura cinematográfica en la que se embarcó, con valentía y gran sentido del más fino humor crítico, Luis García Berlanga. Una película realizada con buen pulso rítmico y ágil montaje, impropios de aquellos primeros años de los 50.
–“Que impresión se van a llevar los americanos” –le dice el Delegado General al alcalde de Villar del Río, ¿o del Campo?-
–“Ah, pero es que los americanos vienen a llevarse algo?” –contesta el alcalde Isbert, desde su sordera, su picardía y su bonachonería.
Berlanga muestra un pueblo de estilo castellano y lo “atreza” y viste como pueblo andaluz, uniendo así dos caracteres, dos estéticas, para recibir a tan ilustres visitantes que vienen a dejar dólares a manos llenas. Memorable el discurso del alcalde desde el balcón (“Como alcalde vuestro que soy os debo una explicación…”), como memorable el paralelo de Manolo Morán.
Pero Berlanga no se conforma con reírse de la llegada de los americanos, sino que arrampla con el falso cine español de pandereta y faralaes y con el manido western y sus lugares comunes.
La película roza en algunas secuencias el esperpento más valleinclanesco, como en el caso de las solicitudes de los regalos por parte de los vecinos a los americanos. Desde ahí mezclará con los sueños imposibles de tantos vecinos y con la referencia a unos Reyes Magos “made in USA”.
La narración a cargo de la voz de Fernando Rey, le imprime a la historia un tono de fabulilla, un poco para niños y un poco para mayores. Recuerdo que cuando vi el estreno de la película, en 1952 en Tetuán (Marruecos), se vio el famoso plano en el que las aguas de un arroyuelo arrastra las banderas de España y EEUU, plano que pretende sugerir la inutilidad del esfuerzo realizado por agasajar a algo y a alguien que nunca iban a tener nada que ver directamente con nuestra realidad.
Cuando vine a España supe, hablando con aficionados al cine, que aquí no se había visto ese plano. Lo habían cortado. En la zona del Protectorado lo habían permitido porque aquello quedaba más a tras mano y cortar una cinta siempre era un engorro. Tuvieron que pasar muchos años para que se viera el citado plano en su integridad.
Al término de la película, la vida en Villar del Río -¿o del Campo?-, vuelve a la normalidad. Cuando al medio día suenan las campanas de la iglesia, un hombre que labra la tierra, se para, descansa un momento y mira al cielo, mientras en la camioneta de línea se marchan Manolo Morán, que borda el papel del representante de Lolita Sevilla, que encarna a Carmen Vargas, la gran estrella de la canción andaluza. Entonces, la voz de Fernando Rey dice:
–“Porque, ¿quién es el que no ha creído alguna vez en los Reyes Magos?”
No hay que pasar por alto que en el guión intervienen Juan Antonio Bardem y Miguel Mihura.

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