¿Cuántas películas se han rodado en Sevilla? ¿Cuántos temas musicales se han creado expresamente para estas películas? Hemos citado la ópera. Grandes autores se han basado en personajes sevillanos para crear obras de gran envergadura: El barbero de Sevilla o Carmen la cigarrera. Hoy les ofrecemos una de las versiones de Malvaloca.
Año: 1954
Duración: 90 min.
País: España
Director: Ramón Torrado
Guión: Francisco Naranjo, Rafael Narbona, Ramón Torrado (Obra teatral: Joaquín Álvarez Quintero, Serafín Álvarez Quintero)
Fotografía: Alfredo Fraile (B&W)
Reparto: Paquita Rico, Peter Damon, Antonio Riquelme, Julia Caba Alba, Emilio Segura,Miguel Ligero, Xan das Bolas
Productora: Ariel P.C.
Género: Comedia. Drama. Musical
Sinopsis: Malvaloca, bailarina y cantante en un café, acude a Las Canteras cuando se entera de que Salvador, un antiguo novio, ha resultado herido al arreglar una campana en la fundición. El socio de Salvador, Leonardo, la acompaña y acaba enamorándose de ella. El amor es correspondido y los dos jóvenes se van vivir juntos pese las envidias y el recuerdo de los amoríos de la muchacha con Salvador.
La popular obra de los hermanos Alvarez Quintero ha sido versionada para el cine en tres ocasiones. La primera de ellas se rodó en el año 1926, dirigida y adaptada por Benito Perojo, convirtiéndose en uno de los más importantes éxitos del cine mudo español.
La segunda se hizo en 1942, escrita y dirigida por Luis Marquina, con las figuras del momento histórico: Amparo Rivelles y Alfredo Mayo. Uno de los clásicos del “camp” español.
Y la tercera y última se realizó en 1954, escrita y dirigida por Ramón Torrado, con nuestra inefable trianera Paquita Rico, acompañada en el reparto por un actor norteamericano de fugaz paso por España (menos mal, dicho sea de paso) que se llamaba Peter Damon, quien durante el rodaje, no acabó de llevarse bien con nuestro paisano el ya desaparecido Emilio Segura, quien me lo contaría personalmente durante los ensayos de la obra “El Baile” de Edgard Neville que hicimos juntos allá por los años 60. También es cierto que no era fácil llevarse del todo bien con Emilio, dado su peculiar carácter, añadiendo a todo esto que ambos actores eran, no solo rivales en los respectivos papeles que interpretaban, sino que también lo eran en la pugna por conseguir el protagonismo de la película.
La verdad es que no se de quien fue la culpa, si del director, de Paquita, Emilio o el extraño americano, o de todos juntos, pero esta versión que nos ocupa resultó ser la peor de todas, quizás porque Torrado se volcase excesivamente en resaltar las cualidades cantarinas y la belleza física de la actriz protagonista, en detrimento de otros factores en los que se apoyaba la historia de Rosita, la joven de origen humilde que se deja seducir por motivos económicos, lo que en un momento dado la conduce a pensar que se va a quedar sin novio. Por fortuna el fundidor Leonardo, con su puro y desinteresado amor, redimirá el pasado de Rosita.
De fondo y en paralelo a este argumento más o menos folletinesco, la historia del fundido de la campana del convento de las monjitas, lo que da pie al simple paralelismo entre la voz de la protagonista y la de la nueva campana, con un final que venía a decir algo así como “merecía esta gitana que la fundieran, como funden las campanas”…
Para mí, a lo largo de la Historia del cine mundial, qué pocas adaptaciones del teatro a la pantalla han alcanzado un resultado redondo y satisfactorio.

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