domingo, 30 de noviembre de 2014

La Hermana San Sulpicio



Todo tiene su música. Un cielo, el mar, la lluvia, la tormenta, el amor, el miedo… Y las ciudades tienen sus músicas, sus bandas sonoras, que las identifican y las diferencian de otras. Sevilla puede disfrutar de innumerables bandas sonoras, unas creadas para el cine, otras creadas para tan solo ser escuchadas, pero incorporadas posteriormente como fondos para escenas y decorados. Miles de ejemplos: La Sevilla de la Suite Iberia, La Torre del Oro, zarzuelas, óperas, coplas, pasodobles…
¿Cuántas películas se han rodado en Sevilla? ¿Cuántos temas musicales se han creado expresamente para estas películas? Hemos citado la ópera. Grandes autores se han basado en personajes sevillanos para crear obras de gran envergadura: El barbero de Sevilla o Carmen la cigarrera. Hoy les ofrecemos una de las versiones de la Hermana San Sulpicio.


Título: La Hermana San Sulpicio
Año: 1934
Duración: 110 min.
País: España
Director: Florián Rey
Guión: Florián Rey (Novela: Armando Palació Valdés)

Música: Juan Mostazo, José Muñoz Molleda
Fotografía:   Reimar Kuntze (B&W)
Reparto: Imperio Argentina, Miguel Ligero
Productora: Coproducción Alemania-España; Carl Froelich-Film GmbH / Hispano Filmproduktion
Género: Comedia
Sinopsis: Desde su Viana del Bollo natal llega al Balneario de Marmolejo el doctor Ceferino Sanjurjo, dispuesto a beneficiarse de las saludables aguas del establecimiento. Allí, entre otros residentes, se encuentra la Madre Superiora del convento sevillano del Corazón de Maria, a quien acompañan dos hermanas jóvenes de la congregación. Desde el primer momento, el doctor Sanjurjo queda fascinado por una de las monjitas, la hermana San Sulpicio, quien a su belleza poco común une una chispeante alegría y una voz excepcional.

Cuatro versiones se han realizado para el cine de la novela homónima de Armando Palacio Valdés. La primera, dirigida por Florián Rey en 1927 e interpretada por Imperio Argentina, fue una película muy acertada y el problema surgió a la hora de escoger a la protagonista. Pero, menos mal, que tanto el director, como el autor, se quedaron inmediatamente prendados de una joven cantante, a la que eligieron sin dudarlo. Se llamaba Imperio Argentina y a partir de ese momento habría de convertirse en la estrella más conocida del cine español de la época. La película, con un coste elevado para aquellos tiempos, obtuvo un gran éxito de taquilla y cubrió gastos con creces.

En 1934, de nuevo Florián Rey, ahora con música de Joaquín Turina y Juan Quintero, realizó otra versión de la misma obra, también con Imperio Argentina, acompañada por el eterno Miguel Ligero. Volvíamos a revivir los amores de un médico gallego y una novicia andaluza, que finalmente terminaban en matrimonio. Aquella historia y aquella película se convirtieron en uno de los grandes éxitos del cine de la España republicana. Esta es la versión que hoy le ofrecemos.

Ya en la otra España, en 1952, Luis Lucia se enfrentaba de nuevo con la misma historia. Aunque cupiese pensar que en aquellos años eso de que una monja fuera guapa y terminara casándose con un médico guapo,  pudiera no ser tolerada, antes al contrario. La película volvió a convertirse de nuevo en éxito taquillero. Ahora encabezaban cartel el guapo y la guapa del momento: Carmen Sevilla y Jorge Mistral. Joven escultural, que canta y es millonaria, decide ingresar en un convento y dedicarse a cuidar enfermitos. Por su arte y su simpatía, los curaba a todos uno a uno. No fue mala la versión.
Pero la historia no acaba aquí. Luis Lucia, como otrora le ocurriera a Florián Rey, vuelve sobre el mismo tema en 1971, solo que ahora con otra joven actriz a la que le va bien la taquilla: Rocío Dúrcal. Pero acude al viejo truco de no titular la película de igual modo y decide llamarla “La novicia rebelde”. Armando Palacio Valdés queda un poco lejos y Colina, Tamayo y Lucia, construyen una historia más actual donde la Dúrcal se las ve con un tal Murray de efímera carrera. Con el paso del tiempo, y a pesar de todo, se puede considerar como la mejor labor interpretativa de Rocío.
Para que ustedes vean lo que pudo dar de sí una historia con ese morbo que tanto atrajo durante años. ¡Una monja guapa que se enamora, se sale de monja y se casa!... Pues mejor para ella y para el cine español.
Gracias, don Armando.

No hay comentarios :

Publicar un comentario