lunes, 11 de agosto de 2014

Cabriola.



Todo tiene su música. Un cielo, el mar, la lluvia, la tormenta, el amor, el miedo… Y las ciudades tienen sus músicas, sus bandas sonoras, que las identifican y las diferencian de otras. Sevilla puede disfrutar de innumerables bandas sonoras, unas creadas para el cine, otras creadas para tan solo ser escuchadas, pero incorporadas posteriormente como fondos para escenas y decorados. Miles de ejemplos: La Sevilla de la Suite Iberia, La Torre del Oro, zarzuelas, óperas, coplas, pasodobles…
¿Cuántas películas se han rodado en Sevilla? ¿Cuántos temas musicales se han creado expresamente para estas películas? Hemos citado la ópera. Grandes autores se han basado en personajes sevillanos para crear obras de gran envergadura: El barbero de Sevilla o Carmen la cigarrera. Decir Carmen es decir Sevilla, casta, gracia, fuerza, amores enfrentados, tradición, belleza, ardor… Nuestra trianera de la Fábrica de Tabacos, ha subido a los escenarios y a las pantallas. Y ha bajado en varias ocasiones al albero de la Real Maestranza… Los temas brillantes, triunfantes, dramáticos y románticos de George Bizet han encantado y cautivado a generaciones. Por eso la rememoramos hoy en nuestra banda sonora de Sevilla.


Cabriola

Año: 1965
Duración: 90 min.
País: España
Director: Mel Ferrer
Música: Augusto Algueró Jr.
Fotografía: Antonio L. Ballesteros
Reparto:   Pepa Flores (Marisol), Ángel Peralta, Rafael de Córdoba, Pedro Mari Sánchez, José Marco Davó, Juan Ramón Torremocha, José Sepúlveda, Jesús Guzmán, Vala Cliffton, Francisco Camoiras, Luis Barbero
Productora: Guión Producciones Cinematográficas
Género: Comedia musical
Sinopsis: Cabriola es un excelente potro que pertenece a una traperilla que, para moverse mejor en el mundo que le rodea, se hace pasar por chico. Pero para que el caballo llegue a debutar en algún espectáculo es necesario que el ídolo de la muchacha, Ángel Peralta, se interese por él.


Siempre me llamó poderosamente la atención este extraño producto cinematográfico. Sobre todo por haber estado dirigido por Mel Ferrer quien pocas veces se puso detrás de la cámara. Y cuando se puso delante, fue aún peor. Algunos críticos e historiadores lo han calificado como “uno de los peores actores que haya dado el cine en toda su historia”. El caso es que le dio por rodar un guión que había hecho con José Mª Palacio. (Seguro que era más de Palacio que de él). A Mel (que nunca tuvo que ver nada con el Betis) le habíamos visto con Leslie Caron en “Lilí”, de 1953, doce años anterior a “Cabriola”. Leslie estuvo sembrada y Mel estuvo más triste que la “Casa de la Pradera”. La película fue un éxito y todos nos acordaremos del gran número musical “Hi Lili, hi lo”, momento que salvaba toda la película y la convirtió en un éxito de taquilla.
Y Mel pensó que Marisol, ya una chavalita de buen ver, era su salvación. Contó con la música de Augusto Algueró y contó con algo excepcional. Todos los permisos y medios para rodar en plena Feria de Abril del Prado de San Sebastián, secuencias que ahora son verdaderos documentos históricos. Entre lo destacable, el zapateado de Rafael de Córdoba y la canción que da título a la cinta. 
Yo rememoro esta película por esa pátina que la melancolía y el recuerdo impone a algunas cosas. Marisol, Algueró y la Feria del Prado, son elementos que gravitaron mucho en nuestra juventud. Mel Ferrer se me queda en el lejano y respetuoso recuerdo de “Lilí”, con aquella Leslie Caron que empezó en el cine, muy tímida, bailando junto a Gene Kelly en “Un americano en París”, rodada dos años antes, en 1951, a las órdenes de Vicent Minelli. ¡Nada más y nada menos!
No quiero cerrar el comentario sin apuntar que Marisol, con el paso de los años, apuntaría maneras como actriz dramática. A cada cual lo suyo.


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